Del caos a la ventaja competitiva: ¿Qué es el liderazgo antifrágil?
- Sofía Maiolo
- hace 39 minutos
- 4 Min. de lectura
El Santander W50 Summit en Londres ya pasó hace algunas semanas, pero sigo bajando a tierra algunos conceptos y reflexiones. Fue un evento muy poderoso, lleno de aprendizajes que te obligan a repensar y transformarte.

Uno de estos conceptos, que me dejó pensando, fue la reflexión sobre antifragilidad de Vanessa Rubio Márquez. Hemos estado obsesionados con la resiliencia, el arte de "aguantar y volver a empezar". Pero, sinceramente, en este mundo de disrupción constante (donde, por ejemplo, la IA redefine industrias, trabajos y roles), volver a la normalidad ya no es una opción; es estancamiento.
La antifragilidad no es resistir el caos. Es una mentalidad y una estrategia que te permite beneficiarte sistemáticamente del caos. Es usar la incertidumbre como combustible para ser más fuerte, más innovadora y, sí, más competitiva.
Como lo describe Nassim Taleb, la antifragilidad es una propiedad singular que va más allá de la resiliencia o la robustez. Es lo que nos permite tratar con lo desconocido y tener la capacidad de hacer las cosas bien, incluso cuando no las entendemos completamente.
Resiliencia vs. Antifragilidad: ¿dónde pone el foco tu liderazgo?
Esta distinción es vital para la alta dirección y para cualquier rol que implique toma de decisiones:
Frágil: Sistemas optimizados para la paz; se rompen con la primera tensión.
Resiliente: Sistemas con buffers; vuelven al estado anterior, pero no aprenden.
Antifrágil: Sistemas que buscan la fricción; mejoran con el error y la disrupción.
Cuando algo sale mal, ¿tu sistema vuelve al punto de salida (resiliencia) o activa un nuevo nivel de fortaleza (antifragilidad)?
El ciclo estratégico para gestionar la incertidumbre
Si la antifragilidad es el objetivo, ¿cómo llegamos allí? Una parte esencial es tener una estrategia para lidiar con la incertidumbre. En su presentación, Vanesa propuso un enfoque que guía a los líderes antifrágiles en un ciclo de acción constante:
Comprender: Entender la naturaleza de la "incertidumbre" que enfrentas.
Propósito: Definir el porqué de la organización.
Prioridades: Establecer las acciones clave alineadas a ese propósito.
Escenarios: Simular y prepararse para diferentes futuros posibles.
Estrategias: Diseñar los caminos para abordar los escenarios.
Actuar: Ejecutar la estrategia con valentía.
Los 4 pilares de un liderazgo antifrágil
Para construir esta arquitectura que se beneficia de la disrupción, Vanesa Rubio Marquez nos compartió 4 pilares esenciales:
Capacidad y conocimiento
La incertidumbre prospera donde hay "expectation gaps" (brechas de expectativa). Como líderes, la única forma de combatirlas es con la inversión constante en conocimiento. Esto no es opcional. Significa que nuestra agenda debe incluir la alfabetización en aquello que nos incomoda (blockchain, IA, riesgos climáticos, diversidad, economía, etc.). Liderar hoy es comprometerse al aprendizaje constante.
Información
No se trata de la cantidad de datos, sino de la sensibilidad y percepción para interpretar la volatilidad. Necesitamos un "Motor de Previsión" que reemplace el análisis reactivo con la simulación proactiva. Si estamos en roles de liderazgo, nuestro trabajo es transformar la turbulencia en información que nos dé una ventaja de movimiento.
Experiencia
¿Sabes de dónde vienen los grandes y catastróficos errores? De evitar los "small shocks" (pequeñas tensiones). La antifragilidad se alimenta de la exposición al error controlado. Debemos crear activamente una cultura donde los errores pequeños son bienvenidos, porque son la única forma de obtener experiencia y adaptación sin pagar un costo corporativo gigantesco.
Redes
Ninguna organización antifrágil es una isla. Las redes son nuestro apoyo social y un multiplicador de recursos. Una red diversa y fuerte descentraliza la carga del riesgo y te da múltiples perspectivas para resolver problemas. Es un ecosistema de apoyo que garantiza que la autonomía y las soluciones broten de toda la organización.
Tecnología, antifragilidad y diversidad 💜
Si tuviera que resumir la antifragilidad en una sola idea, diría que se manifiesta en la intersección de la tecnología, adaptabilidad y la diversidad.
La tecnología, como la IA, es un motor de incertidumbre. Nos obliga a cambiar, nos tensiona. Pero si a esa tensión le sumamos la diversidad de voces en la mesa, que entienden el impacto de esa tecnología desde diferentes ángulos, culturas y experiencias, nuestro sistema de liderazgo se vuelve inmensamente más fuerte.
La diversidad es el mindset que nos enseña a cosechar los beneficios de la disrupción tecnológica sin caer en las trampas del pensamiento uniforme. Es una inversión crucial para nuestro crecimiento y el de la organización. Como digo frecuentemente, es el "superpoder" que tenemos en las organzaciones.
Reflexiones finales
Dejar atrás la mentalidad de la resiliencia es un acto de coraje estratégico. Se trata de elegir la incomodidad de la mejora continua sobre la comodidad del status quo.
Y creo que esta es la idea más íntima de la antifragilidad: no solo aplica a la estrategia corporativa, sino también a nuestras vidas personales y procesos más íntimos. Si aplicamos esta mentalidad, cada shock o momento dificil, por doloroso que sea, se convierte en una fuerza para redefinir quiénes somos y nos impulsa a una versión más fuerte y consciente de nosotras mismas.
El desafío es claro: ¿está tu organización (o tu vida personal) diseñada para volver a donde estaba, o para mejorarse con el próximo desafío?
El futuro es incierto, ¡pero gestionar de forma exitosa esa inestabilidad puede ser nuestra mayor ventaja!
¡Hasta la próxima!
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