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2025: un año intenso, lleno de movimiento y aprendizajes

  • Foto del escritor: Sofía Maiolo
    Sofía Maiolo
  • 24 dic 2025
  • 3 Min. de lectura

Creo que los fines de año son una buena excusa para frenar un poco, mirar hacia atrás y tratar de entender qué fue lo que realmente marcó los últimos meses. Este año, sin dudas, estuvo atravesado por el movimiento, los viajes, las personas y las experiencias compartidas. Mucha intensidad, mucha incertidumbre, pero también muchísima inspiración.

Si tuviera que resumir el año en tres plabras, serían redes, música y comunidad. Y los highlights, serían estos.

Sueños que se vuelven realidad

Ir a Google I/O y estar en Mountain View fue, sin exagerar, cumplir un sueño. Y hacerlo como parte de Women Techmakers lo hizo todavía más especial. No solo por el lugar, sino por el significado: estar ahí representando a una comunidad que trabaja todos los días por más diversidad y visibilidad en tecnología. Y tuve la suerte de hacerlo junto a un grupo increible, lo que lo hizo aún más significativo.

Redes que inspiran

Ser seleccionada para el programa SW50 de Santander fue otro gran hito. Conocer una red de mujeres increíbles, con trayectorias diversas y miradas potentes, y luego participar del SW50 Summit en Londres, fue una experiencia profundamente inspiradora. De esas que te reordenan ideas, te inspiran y te invitan a reconectar.

Viajar, viajar, viajar

Este año viajé mucho. Por trabajo, por conferencias, por música, por placer. Viajé sola, con amigos, con mi pareja, con mi familia, con colegas de trabajo. Fueron 25 vuelos y más de 150 horas en el aire.

Pude conocer lugares nuevos y fascinantes, como Japón, que fue un antes y un después. En un año tan intenso, cada viaje se volvió una oportunidad para conectar, escuchar y sentir distinto. Para cambiar de contexto y, con eso, cambiar de perspectiva. Conocí castillos, probé sabores nuevos, caminé muchos kilómetros, conocí gente increíble.

Música y experiencias compartidas

Algo que prioricé especialmente fue conectar con la música y con espacios de disfrute colectivo. Y fue un gran acierto.

Ver a Alanis Morissette fue cumplir un sueño de la Sofía adolescente que cantaba “Hand in my pocket” a los gritos, usando un cepillo de brushing como micrófono. Pero también vi a Kylie Minogue, Dua Lipa, Sabina, El Zar y a una gran cantidad de artistas increibles. Me gustaría destactar a Flor Núñez que la vi varias veces. Sus canciones me acompañaron y me dieron energía en momentos de bajón. Mi Spotify Wrapped no me deja mentir :) Siguiendo con la música, cumplí otro gran sueño: ir a Liverpool, y conocer algunos lugares emblemáticos vinculados a los Beatles, como The Cavern.

Comunidad: el motor

Los eventos con la comunidad Women Techmakers siguen siendo, sin dudas, de las cosas que más placer y felicidad me dan. Este año hicimos tres eventos propios, hablamos de muchos temas y seguimos generando impacto, inspiración y visibilidad para mujeres en tecnología. Cada encuentro confirma que vale la pena todo el trabajo y horas dedicadas.

Compartir lo que sé

También pude cumplir un objetivo que tenía hace tiempo: dar más charlas sobre innovación, tecnología, diversidad e inteligencia artificial. Di cuatro charlas/webinars y participé en tres podcasts, conversando sobre estos temas que me apasionan y que siento cada vez más necesarios.

En la misma línea, me propuse escribir más. Quería generar contenido en español sobre multiculturalidad, diversidad e innovación, áreas donde todavía hay poco material en nuestro idioma. Me planteé escribir un post por mes en el blog, y pude cumplirlo.

Seguir aprendiendo

La formación también tuvo su lugar. Comencé el año haciendo el curso de Liderazgo con Maca Botta y Maia Saps, obtuve la certificación de Google Generative AI Leader y la de I’m Remarkable. Aprender y actualizarse sigue siendo una constante que quiero sostener, y que me motiva siempre.

Cuerpo, foco y constancia

Finalmente, algo más personal pero igual de importante: pude consolidar la calistenia y sumarla a mi rutina de pilates. Sostener la rutina me dio foco y equilibrio. No fue fácil con tantos viajes, pero cuando estuve acá hice el esfuerzo consciente de cumplir. Y valió la pena.


También hubo cambios importantes a nivel personal y familiar, que prefiero reservarme, pero que sin dudas me atravesaron y marcaron el año, recordándome, una vez más, que los vínculos son la verdadera ancla y motor en los momentos de cambio.

Cierro este año cansada, agradecida y en calma. Al 2026 lo espero con ganas de seguir aprendiendo y construyendo en comunidad, generando impacto en las áreas que me convocan y cuidando lo que, y a quienes, de verdad importa. ¡Hasta la próxima!

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